Cómo gestionar una llamada de admisiones que no acabe en 'me lo pienso'

May 13
La familia llama. Pregunta por el precio, por los horarios, por si tienen comedor. Le das la información. Le dices que si quiere puede venir a una visita. Y te dice: "Muy bien, muchas gracias, nos lo pensamos y os llamamos."

Y no llaman.

Esa llamada no falló por el precio. No falló porque el centro no sea bueno. Falló porque la llamada no estaba diseñada para avanzar. Estaba diseñada para informar. Y hay una diferencia enorme.

La llamada de admisiones no es un servicio de información

El error más extendido en la gestión de llamadas de admisiones es tratarlas como si fueran un número de atención al cliente. La familia pregunta, tú respondes, y la conversación termina sin que haya pasado nada relevante.
Una llamada de admisiones bien gestionada es una conversación de diagnóstico y de avance. Su objetivo no es que la familia se vaya con información. Su objetivo es que la familia quiera dar el siguiente paso.

La estructura de una llamada que convierte

1. La apertura (primeros 30 segundos)

Cómo coges el teléfono importa más de lo que parece. La energía, la claridad, la calidez. La familia está en un momento de incertidumbre y lo primero que percibe de tu centro es cómo suena tu voz cuando dices "buenas tardes."

Identifícate con nombre propio. No solo con el nombre del centro. "Hola, buenas tardes, soy Laura del equipo de admisiones del Colegio X, ¿en qué puedo ayudarte?" marca una diferencia de tono inmediata.


2. Las preguntas de diagnóstico (primeros 5 minutos)

Antes de hablar de tu centro, necesitas saber qué está buscando esa familia. Y para eso hay que preguntar.

Las cuatro preguntas fundamentales en una llamada de admisiones son:
  • ¿Para qué etapa o curso estáis buscando?
  • ¿En qué momento necesitáis la plaza?
  • ¿Qué os ha llevado a explorar opciones en este momento?
  • ¿Qué es lo que más valoráis en un centro educativo?

Estas preguntas sirven para dos cosas: cualificar el lead (¿tiene sentido invertir tiempo en esta familia?) y personalizar lo que vas a contarle a continuación.

Una familia que está buscando porque su hijo está siendo víctima de acoso en el centro actual necesita escuchar cosas muy diferentes a una familia que simplemente se ha mudado de barrio.


3. La propuesta de valor personalizada (5-10 minutos)

Ahora sí puedes hablar de tu centro. Pero no de todo el centro. Solo de la parte que conecta con lo que esa familia acaba de contarte que necesita.

Si el problema es el acoso, habla de vuestro protocolo de convivencia, de cómo funciona la tutoría, de qué hace el centro cuando surge un conflicto.

Si el problema es el nivel académico, habla de los resultados, del sistema de apoyo, de cómo trabajáis con alumnos que necesitan refuerzo.

Si la familia busca bilingüismo, ve directo al programa: certificaciones, horas de exposición, perfil del profesorado.

No hagas el catálogo completo. Haz el catálogo específico.


4. El manejo de objeciones en la llamada

Las objeciones en una llamada de admisiones suelen ser de dos tipos:

Objeciones de precio: "Es más caro de lo que esperábamos." La respuesta nunca es justificar el precio. Es reencuadrar el valor. "Entiendo que el precio es importante. ¿Puedo preguntarte qué incluye el centro donde está ahora vuestra hija? Así te cuento exactamente qué está cubierto en nuestra cuota y qué diferencia hay."

Objeciones de tiempo: "Nos lo pensamos y os llamamos." Esta es la más peligrosa porque parece amable pero en realidad es una puerta que se cierra. La respuesta es acordar un siguiente paso concreto antes de colgar. "Claro, tiene todo el sentido. ¿Qué os parece si quedamos para una visita rápida? Así veis el centro y luego tomáis la decisión con más elementos. ¿Tenéis disponibilidad el martes o el jueves?"

El cierre de la llamada
Una llamada de admisiones que no termina con un paso siguiente acordado es una llamada perdida. El paso siguiente puede ser una visita, una segunda llamada, el envío de información específica. Pero tiene que ser algo concreto y fechado.
"Os llamo el martes" es mejor que "llamadme cuando queráis". "Os mando esta tarde la información sobre el programa bilingüe" es mejor que "si queréis podéis consultar la web".
Sé tú quien propone el siguiente paso. No esperes que lo proponga la familia.

Los detalles que marcan la diferencia

  • Devuelve las llamadas perdidas en menos de 2 horas. Después de 2 horas, la probabilidad de conversión cae drásticamente.
  • Registra en el CRM los temas principales de la conversación. Si la familia llama de nuevo, quien atienda sabrá exactamente de qué se habló.
  • Usa el nombre del niño o niña durante la llamada. "¿Y cómo se llama vuestra hija?" y luego "¿Y cómo está Lucía en el cole ahora mismo?" humaniza la conversación completamente.

El siguiente nivel

Si quieres que tu equipo de admisiones domine la llamada como herramienta de captación, el curso Argumentario Comercial para Centros Educativos de Didakia incluye una guía específica de gestión de llamadas con ejemplos reales y role-plays aplicables desde el primer día.
Firmado: 
Aura Tuirán
Experta en Marketing y Ventas Educativas

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